Sep 9, 2026 - 6:39 pm

Cuando ocurre un desastre natural, las primeras imágenes suelen mostrar viviendas destruidas, carreteras afectadas y familias que necesitan atención. Sin embargo, hay otro impacto que tarda un poco más en hacerse visible: el golpe sobre las economías locales.

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El terremoto del 10 de agosto afectó diferentes municipios y departamentos, y entre los sectores que necesitan recuperar su actividad está el turismo. La razón es sencilla. En muchas de estas regiones, un visitante no solamente representa una habitación ocupada en un hotel. También significa una comida en un restaurante, un transporte, una compra en un comercio, una actividad con un operador turístico, una artesanía o una entrada a un atractivo cultural.

Por eso, cuando los turistas dejan de llegar, el impacto se multiplica. Hoteles, restaurantes, guías, transportadores, artesanos, comerciantes y empresarios de actividades recreativas pueden terminar afectados aunque sus establecimientos no hayan sufrido daños estructurales.

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La percepción de que una región completa quedó cerrada o representa un riesgo también puede modificar los planes de viaje.

Ese es uno de los desafíos que enfrentan las autoridades: reconstruir la infraestructura afectada, pero también recuperar la confianza de los viajeros. El turismo ya aparece dentro de las estrategias oficiales de recuperación.

Fontur planteó acciones para impulsar esta actividad en zonas afectadas por el terremoto en departamentos como Valle del Cauca, Quindío, Risaralda, Caldas y Chocó. La entidad ha hablado de intervenir municipios y atractivos turísticos para que puedan recuperarse y, en algunos casos, quedar en mejores condiciones que antes de la emergencia. La apuesta tiene una explicación económica.

De acuerdo con la Secretaría de Turismo del Valle del Cauca, por ejemplo, más de 80.000 familias dependen directa o indirectamente de esta actividad en el departamento. Además, la entidad ha señalado que un visitante internacional puede generar una importante derrama económica durante su estadía.

Así, recuperar el turismo significa recuperar ingresos para numerosas familias.

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De Roldanillo al Eje Cafetero: destinos que necesitan volver a moverse

Uno de los ejemplos más claros está en Roldanillo, Valle del Cauca. El municipio es conocido por su oferta cultural, gastronómica y artística, por el Museo Rayo y, especialmente, por el parapentismo, actividad que atrae visitantes nacionales e internacionales.

El terremoto afectó construcciones y establecimientos de la localidad y obligó a poner en marcha un proceso de reconstrucción que todavía continúa. Pero mientras se reconstruye, también hay que evitar que la economía quede completamente paralizada.

Por eso surgieron iniciativas como espacios temporales para comerciantes y la estrategia denominada “Roldanillo al aire libre”, además de actividades para volver a llevar visitantes al municipio. La lógica puede trasladarse a otras regiones.

En el Eje Cafetero, por ejemplo, el turismo es una de las actividades económicas fundamentales y existen municipios que combinan naturaleza, café, gastronomía, patrimonio y aventura.

En Caldas y Risaralda ya se han desarrollado reuniones con Fontur y autoridades nacionales para revisar los efectos del terremoto y establecer estrategias de recuperación del sector turístico.

El caso del Chocó también entra en ese mapa de recuperación planteado por Fontur.

La importancia de estos territorios es que el turismo no funciona como una actividad aislada. Una persona que llega a conocer un destino puede gastar dinero en diferentes negocios durante el mismo viaje. Y ese dinero puede terminar en manos de varias familias.

Por eso, la recuperación de un destino turístico puede tener un efecto mucho más amplio que la reapertura de un solo establecimiento.

Eso sí, existe una condición fundamental: los viajes deben darse únicamente hacia lugares que estén habilitados y sean seguros para recibir visitantes. La idea no es llevar turistas a zonas que todavía están en emergencia o donde continúan las labores de rescate, demolición o evaluación de estructuras.

El objetivo es identificar aquellos destinos que pueden recibir viajeros y que necesitan recuperar su flujo económico.

Volver a viajar también puede ayudar a reconstruir

El gran reto para estas regiones es pasar de la emergencia a la reactivación. La reconstrucción de viviendas e infraestructura es indispensable, pero las comunidades también necesitan recuperar sus fuentes de ingresos. Ahí es donde el turismo puede convertirse en una herramienta.

La fórmula es relativamente sencilla: un visitante llega a un destino habilitado, consume en un restaurante, se hospeda, utiliza transporte local, compra productos y contrata servicios. Ese dinero circula entre diferentes actores de la economía.

Por eso, volver a posicionar los destinos afectados puede ser tan importante como reconstruir sus calles y edificios.

Las autoridades y los gremios tienen ahora el reto de comunicar algo que puede resultar difícil después de una tragedia: no todas las zonas de las regiones afectadas están necesariamente cerradas ni todos los atractivos turísticos dejaron de funcionar. La información precisa será fundamental.

Los viajeros necesitan saber qué municipios pueden visitar, qué vías están habilitadas, cuáles atractivos están funcionando y qué medidas de seguridad deben tener en cuenta.

También será necesario desarrollar campañas de promoción que permitan recuperar la confianza.

En el Valle del Cauca ya se han planteado caravanas turísticas desde Cali hacia diferentes municipios y actividades culturales para incentivar nuevamente los viajes.

La intención es que la recuperación no dependa únicamente de los recursos públicos destinados a la reconstrucción. El turismo puede aportar una parte de esa reactivación desde la economía cotidiana.

Y ese concepto puede extenderse a todas las regiones que tengan condiciones para recibir visitantes. Un turista no reconstruye una casa ni levanta una carretera, pero sí puede contribuir a que un restaurante vuelva a vender, que un hotel vuelva a tener huéspedes, que un guía recupere su trabajo o que un artesano vuelva a comercializar sus productos.

Un mes después del terremoto, la reconstrucción tiene entonces otra dimensión. Además de levantar viviendas, reparar infraestructura y atender a los damnificados, las regiones necesitan volver a producir.

Y para algunos de los territorios afectados, recuperar el turismo puede ser una de las maneras más rápidas de volver a poner dinero en circulación.

La apuesta, en últimas, es que cuando las condiciones de seguridad lo permitan, volver a visitar estas regiones también pueda convertirse en una forma de apoyar a las comunidades que intentan levantarse después del terremoto.

“Eres una guerrera”: la desgarradora historia de las trillizas que conmueve a Colombia

La conmovedora historia de las trillizas Ana María, Isabella y Sofía Saavedra Caicedo, una familia de Cali que quedó atrapada entre los escombros tras el fuerte sismo del 10 de agosto. Las tres hermanas, de 23 años, se encontraban junto a sus padres, Jairo Saavedra y Victoria Caicedo, cuando la estructura donde vivían colapsó.

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