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Este artículo fue curado por pulzo   Sep 10, 2026 - 4:11 pm
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El municipio de Quindío ha sido sinónimo de resiliencia, no solo por su respuesta a los recientes movimientos telúricos, sino también por la memoria colectiva de lo ocurrido el 25 de enero de 1999. Según datos oficiales de la gobernación, la tragedia reciente dejó 74.298 damnificados, 3.078 viviendas completamente destruidas, y otras 13.221 en zonas urbanas y 5.073 en áreas rurales afectadas. No obstante, uno de los mayores retos que enfrentó la región fue la obstrucción de vías principales, especialmente en la ruta Armenia-Montenegro-Quimbaya, donde se reportaron más de 16.000 metros cúbicos de derrumbes. Estas condiciones aislaron varios municipios e hicieron compleja la llegada de ayudas humanitarias.

El Instituto Nacional de Vías (Invías), bajo la dirección territorial de Carlos Felipe Sabogal, fue clave en la apertura de corredores humanitarios, permitiendo que, en menos de una semana, las vías quedaran habilitadas para facilitar tanto el tránsito de personas como de insumos y equipos de emergencia. Después de superar la crisis inicial, la gobernación articuló esfuerzos para la reactivación económica mediante tres mesas de trabajo con entidades locales, enfocados en la restauración de servicios públicos, eventos y obras de infraestructura.

La secretaría de Armenia avanzó en el retiro de escombros, logrando confirmar el retiro de 1.546 metros cúbicos, en un contrato que reporta un avance del 44 %, al tiempo que sigue identificando otros puntos críticos que requieren pronta intervención. Paralelamente, municipios como Salento, que sufrieron especialmente en sectores rurales, priorizaron la entrega de ayudas humanitarias y la pronta reactivación de sus actividades económicas y turísticas.

No se puede hablar de los sismos en Quindío sin recordar el devastador terremoto de 1999. De acuerdo con el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el evento de magnitud 6.1 ocasionó 1.185 víctimas mortales, 8.536 heridos y destruyó 35.972 viviendas, impactando incluso la economía nacional, con pérdidas estimadas en 2.7 billones de pesos. Armenia fue el epicentro humano de la tragedia, con cerca de 300.000 habitantes y graves daños en su infraestructura. Después de ese desastre, se implementó el Reglamento Colombiano de Construcción Sismorresistente NSR-10, que transformó la manera en que se reconstruye la región.

Hoy, autoridades y habitantes del Quindío reconocen que la preparación y la conciencia comunitaria han permitido respuestas más rápidas y efectivas ante nuevas emergencias, demostrando una vez más su capacidad de levantarse ante la adversidad.

¿Cuáles fueron los principales daños reportados tras el reciente sismo en Quindío?

De acuerdo con la gobernación del Quindío, el reciente sismo dejó 74.298 personas damnificadas y la destrucción total de 3.078 viviendas, además de afectaciones en 13.221 viviendas urbanas y 5.073 rurales. El mayor obstáculo fue el cierre de vías debido a derrumbes, lo que complicó el acceso a los municipios y la llegada de ayuda.

¿Qué aprendizajes dejó el terremoto de 1999 para la gestión de emergencias en el Quindío?

El terremoto de 1999 marcó al departamento y condujo a la implementación del Reglamento Colombiano de Construcción Sismorresistente NSR-10, aumentando la preparación y conciencia de la población. Esta experiencia facilitó respuestas más ágiles y coordinadas por parte de las autoridades y la comunidad ante emergencias recientes.

* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.


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